viernes, 12 de enero de 2018

Algunas lecturas para el cambio de año


Quiero dedicar unas líneas a algunos de los libros que me han hecho los días de este año más felices (y de los que no hubiera hablado antes). En gran parte como memorándum para mí misma para poder asimilarlas y recordarlas mejor.  Y sobre todo como homenaje y agradecimiento a sus autores y editoriales por el buen rato disfrutado. También quiero agradecer el trabajo insustituible de algunos libreros de vocación, como Xavier de Vaporvell (Premià de Mar) o Eva de Portadores de Sueños (Zaragoza), siempre atinados en sus recomendaciones lectoras. Muchos son obras actuales, otros son reediciones o traducciones recientes. Ahí van, con unos breves comentarios a cada una:


Maggie O'Farrell (2016) Tiene que ser aquí (Libros del Asteroide), 2017
A través de la historia de una pareja y su búsqueda del lugar en el mundo, por encima de su pasado (como pareja y por separado) llevamos a cabo la inmersión en un mundo poblado de claroscuros entre Irlanda y Estados Unidos, que penetra en sensibilidades diversas y no resulta indiferente. Maggie O'Farrell hace además alarde de un registro técnico con un gran abanico de posibilidades. Un libro apasionante, sorprendente.








Marta Orriols- Anatomia de les distàncies curtes (Periscopi), 2017

La ópera prima de Marta Orriols, escritora barcelonesa de nueva hornada, es un producto sin duda agraciado. La portada y la colección de Periscopi es de las que invitan a la lectura y presenta un aire desenfadado y moderno. No nos defraudará: Orriols presenta diversas situaciones de la vida moderna enfrentados entre pequeñas desgracias (muertes o accidentes) situaciones tragicómicas de celos o infidelidades. Todo ello haciendo gala de una gran capacidad escénica cinematográfica, y ligereza e ironía no exentas de una profunda sensibilidad.

Alice Munro (1990) Amistad de juventud (Alianza), 2010
Por fin he leído a la gran Munro. No hay que dejarse engañar por el título: Munro no tiene nada de "sensible" a la tradicional usanza que se relaciona a lo femenino (lo sensible, lo delicado...): sus relatos son sagaces, maliciosos, y exploran un alma femenina nada simple ni blanda sino hecha de recovecos, pasiones audaces, envidias y malignidad rabiosamente inteligente. Galería de personajes y situaciones ocurrentes e inolvidables. Una delicia de lectura para poner especias a las vacaciones.


Rosamond Lehmann (1927) A la intemperie (Errata Naturae), 2017
Cercana al círculo de Bloomsbury, si bien su nombre no consta en la primera fila, su prosa resulta tan directa como delicada. En "A la intemperie" seguiremos los pasos de la protagonista de "Invitación al baile". Pasada la virginal adolescencia de la protagonista, nos hallaremos ante el retrato de una mujer joven que debe asumir las consecuencias de su espíritu libre y la vivencia de un amor sin futuro.

Elizabeth Strout- Me llamo Lucy Barton (Duomo ediciones), 2016

Esta novela me sorprendió por lo que tiene de leve, de sutil, de apenas nombrado. Que se alejen de esta lectura quienes necesiten una peripecia concreta o la descripción de unos espacios determinados. Pero si se disfruta sobre todo con la voz narrativa y la forja en sí de la experiencia literaria, esta novela enamora por cómo la protagonista se perfila a sí misma entre sombras y recuerdos y mientras conversa con su madre anciana.

Joan Garcia del Muro- Com ens enganyem (Ed. Bromera), 2007 i Soldats del no-res (Eliseu Climent), 2017.

Todos deberíamos leer a  uno de nuestros filósofos catalanes más brillante y con un don más marcado para la divulgación. En estas dos obras se analizan temas de rabiosa actualidad con una perspectiva filosófica-crítica, desde el análisis de las trampas de la postmodernidad y los disfraces varios que ocultan la verdad. En "Com ens enganyen" se analizan fenómenos diversos como las matanzas de Ruanda o la crisis de los refugiados y de qué manera se nos manipula con los medios de información, así como los intelectuales se resisten a posicionarse. "Soldats del no-res" analiza el perfil de las nuevas juventudes yihaidistas, especialmente las residentes en Catalunya, para desmontar los tópicos habituales y poder leerlos no como "un problema del Islam" sino como un problema de las sociedades contemporáneas vacías de sentido, que dan como fruto adolescentes vacíos de identidad y carne de cañón para cualquier extremismo que les dé una vida heroica. Clarificador.

Annie Ernaux- Regarde les lumières mon amour (Seuil), 2014

Esta obrita se puede leer en un par de sentadas relajadas. De tono ligero a la par que reflexivo, Annie
Ernaux se plantea la inclusión a los supermercados Auchan como una aventura vital, un poco en la línea de Julio Cortázar y Carol Dunlop en la carretera francesa. El libro es un dietario de todas las visitas a lo largo de un año al gran supermercado y todo aquello observado en el entorno del mundo comercial y sus visitantes. Clarividente y refrescante.

Vivian Gornick (1987) Apegos feroces (Sexto Piso), 2017
"Apegos feroces", clásico moderno autobiográfico recuperado por Sexto Piso en traducción de Daniel Ramos Sánchez, es una obra insustituible. La relación entre una escritora y su madre ilumina todo el relato. En parte porque las historias que se narran del Bronx de mitad de siglo resultan apasionantes. Pero sobre todo porque los dos personajes, madre e hija, son magnéticos, de aquellos que no se olvidan. Los diálogos, tan fieros como tiernos, nos conmueven, nos llevan a la risa, nos enamoran.

Edna O'Brien (1970) Un lugar pagano (Errata naturae), 2017
Continuando con la publicación de toda la obra de la gran escritora irlandesa, ahora tenemos ocasión de leer la que fue su primera novela.
La descripción de los parajes rurales y la infancia, a ratos algo redundante, pero siempre interesante, acaba desembocando en la configuración de un despertar de la muchacha protagonista a la conciencia de ella como mujer y a la vida sexual. La combinación del modo turbio en que se produce tal descubrimiento y el un entorno paradisíaco resulta estremecedor.

Mary Karr (1995), El club de los mentirosos (Errata / Periférica), 2017.
Otra narración autobiográfica que resulta tan apasionante como adictiva. Karr nos relata sus orígenes en un pueblo de Texas y su infancia y adolescencia acompañada de su práctica hermana y sus heterodoxos padres, en un entorno a menudo amenazador. Algunas secuencias nos moverán a risa, otras a espanto. Pero lo mejor del libro es la ironía y ternura con que trata a todos los personajes y con que acompaña al lector hasta el final, incitándole a amar la vida tal y como se presente.

Javier Marías- Berta Isla (Alfaguara), 2017

Qué puedo decir de Marías. A unos gusta y otros no. Tiene sus lectores, y yo me cuento entre ellos. Leer Marías me resulta placentero ya de por sí, por su estilo donde pesa más los meandros de la sintaxis y el pensamiento que la acción en sí misma.  En cuanto al tema del libro, creo que es uno de los más logrados, y que Marías consigue como en el último ("Así empieza lo malo") aplicar a la perfección su inconfundible estilo a una intriga basada en los intríngulis de las relaciones humanas y al relato de unos hechos donde despuntan las preocupaciones morales en relación a sucesos de nuestra historia reciente. El retrato de la mujer protagonista, Berta Isla, sin ser del todo completo, arrastra una intriga convincente sobre dobles vidas y espionaje, y sobre todo aquello que nunca se cuenta dentro de una pareja.

Elisenda Guiu- Magnetismos, 2014 y El naixement (Aroa editors), 2017

La dramaturga masnovina es también un valor a descubrir. Por ahora he leído estas dos obras que me han resultado de una gran agilidad y frescura. "Magnetismos" retrata los encuentros y desencuentros entre una galería de personajes. El humor, los enredos, los virajes argumentales repentinos, marcan la trama, mostrando las cualidades indudables dramaturgas de la autora. "El naixement" trata el tema del independentismo catalán, yuxtaponiéndolo al tema del nacimiento y cómo estos remueven las relaciones familiares y de pareja. "El naixement" muestra sobre todo una capacidad humorística y paródica envidiable y muy necesaria en nuestros tiempos, que todavía se podría llevar más lejos.

Antón Castro- Golpes de mar (El Viento), 2017
El gallego Antón Castro y afincado en Zaragoza, polifacético escritor, crítico y coordinador del Artes y Letras del Heraldo, publica, después del exquisito poemario "Vivir del aire", una reedición de sus primeros relatos. En ellos se configura un ambiente tan fantástico como delicado y sugerente. Leyéndolos nos sentiremos nosotros también enamorados del mar, de las leyendas, de jóvenes marinos inconstantes, y desearemos dejarnos llevar por sus misterios insondables. Una prosa hipnótica, evanescente, que nos invita a soñar.

Elisa Rodríguez Court- Decir noche (Eutelequia), 2012
La canaria Elisa Rodríguez Court, además de crítica y generosa gestora de la página de Facebook Leyendo a Enrique Vila-Matas, es autora de libros inclasificables que funcionan de homenaje a la literatura a través de un sólido yo literario. El último, "Dime quién fui", también un homenaje a la memoria personal y al paso del tiempo.
 "Decir noche", su primer libro, elaboraba un catálogo de escritores en su relación a la nada. Homenaje indudable a los Bartlebys de Vila-Matas,  los escritores se encuentran como figuras fantasmagóricas, dialogan entre sí de manera casi cinematográfica, en secuencias simétricas y muy sugerentes.

Fernando Aramburu- Patria (Tusquets), 2016
También ha caído a mis manos el que ha sido una de las mayores ventas del año 2016 y 2017. Reconozco que "Patria" es una novela adictiva y que
recoge de manera escalofriante el ambiente de un pueblo pequeño respecto al conflicto vasco y la lucha armada de ETA. A veces sentiremos haber captado al vuelo un vislumbre de toda la complejidad humana de los diversos afectados en el conflicto. Otras la lectura se nos hará repetitiva o el perfil de algún personaje incompleto. De todas maneras, un reto tan monumental como el que se propuso Aramburu debía ser por fuerza imperfecto.

Marco Aurelio (179), Pensamientos para mí mismo (Errata Naturae), 2017
Libro clásico como los haya del gran emperador romano que hace gala de una sabiduría y un  pensamiento estoico insobornables. Su lectura, pausada y fragmentaria, que puede inserirse en cualquier pequeño instante que se nos brinde para meditar, es un faro que alumbra en la necesidad de ser consecuentes con lo que uno considera bueno, sino atenerse al qué dirán, siendo benevolente con los defectos de los demás sin dejarse influenciar por las críticas ni la necesidad del aplauso ajeno.
La nueva edición de Errata Naturae es de un objeto exquisito y cuidado que nos alcanza perlas como esta:




Aunque algún otro sea un luchador más hábil que tú, esto no ha de importarte. No obstante debes procurar que no sea más afable, más modesto, que no acoja mejor los accidentes de la vida ni sea más indulgente con los errores del otro.







martes, 9 de enero de 2018

Nieve para empezar el año








Cuando estaba a punto de acabar el año, mi mirada reparó en un resplandor espectral blanco y rosado que sucumbía en lo alto de las montañas pirenaicas. Fue algo breve, levísimo, antes de que la opacidad del blanco lo devorara todo.  Pero me bastó.
Me bastó para recordar que lo sublime se halla al alcance de la mano, si uno se detiene en el momento preciso. Me bastó para pensar que para el año nuevo no necesito nada especial. Ni que pase nada sorprendente. Ni éxito alguno. Ni nuevas compañías necesariamente, como tampoco que las antiguas deban demostrar de manera fehaciente sus fidelidades. 
Nada de propósitos ni objetivos de año nuevo, me dije. Todo cuanto puede hacerme feliz ya existe.
El silencio en la casa, unos pocos ratos. Unas cuantas alegrías.
La compañía a veces ruidosa y otras callada de mis queridos.
Un instante que me regalo a mí misma para libros.
Emprender unos pocos viajes, unas cuantas andanzas a lugares repetidos o nuevos.
Hacer unas pocas cosas a conciencia, cuando uno las cree necesarias y nunca por recibir aplausos.
Mantenerse firme para que la vorágine diaria nunca arrastre la sonrisa, ni el disfrute en sí mismo, ni la benevolencia por cuanto es uno y también por todo aquello ajeno.
Sentir las pisadas de mis piernas en el suelo.
Captar la delicia de aquello que está siendo antes de que deje de ser, que el tiempo pase, que las personas crezcan o envejezcan o se alejen o transformen.
Ser capaz de mirar alrededor y ser amable siempre, sin dejar que la indignación ni la ofensa traspase, permitiendo solo al aire hacernos vulnerables a lo nuevo.
Una vez más, solo hace falta conservar estos instantes de detenimiento y apreciar el segundo que se desliza, tan magnificente como esta nieve magnánima que invita a recorrerla sin más pretensiones.


No desear nada más que esto, y nada menos.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Cómics estelares para pluralidad de lecturas

  

El pasado 16 de noviembre publiqué esta doble reseña de cómics de Astiberri en el Heraldo:


Astiberri ha publicado recientemente dos cómics fascinantes, "Wáluk. La gran travesía", de Ana Miralles y Emilio Ruiz, y "Archivos estelares", de Flavita Banana. ¿Qué pueden tener en común dos lecturas tan diferentes entre sí? La pluralidad de niveles de lectura, que permiten la convivencia de lectores de casi todas las edades.
Así, la historia del oso Wáluk y su viaje con Esquimo a través del paraíso helado, a la zaga de un lugar donde comer, y más allá de la mezquindad humana, es de una sencillez exquisita, y nos trae ecos de aquel film, "El viaje del pingüino emperador" que podía conmover tanto a niños como a adultos. Los personajes de Wáluk (segundo tomo este de una serie en vías de continuación) están muy bien definidos y en seguida nos cautivan: la juventud e ímpetu del pequeño Wáluk se complementa a la perfección con la sabiduría de su compañero Esquimo y la fiereza e instinto de protección de Valkia, la madre, o la ternura de sus cachorros. La historia en seguida atraerá la fascinación de los más pequeños, en el modo como se relacionan entre sí los osos, pero también les enseñará valiosas lecciones: la maternidad como cuidado que se puede extender a la tribu, la civilización como amenaza a la inocencia, la identificación con las emociones puras de los animales y la prevención ante la parte más inhumana y materialista de los adultos. Al adulto le atraerán las ilustraciones sobrias y expresivas en que se delinea la historia, y se dejará seducir por  el manto blanco que todo envuelve y por el amor a la naturaleza. El deseo de la libertad, la atracción por el viaje y el descubrimiento serán los horizontes que guiarán la lectura de todos los lectores así como el optimismo entrañable que rezuma sobre el futuro y la posible existencia de unos adultos mucho más respetuosos.
Por otro lado, Flavita Banana despliega en esta antología de sus viñetas un muestrario apasionante de visiones humorísticas y feroces tanto del amor romántico y sus últimas derivas como de la sociedad actual abocada al abismo digital, lejos del hábito lector. Como en el libro anterior, admite diversas lecturas, y algunas están al alcance de los más pequeños mientras que otras escarban en las aristas más oscuras del sexo o la muerte, de un modo desgarradoramente cínico. En una sola viñeta de trazos negros minimalistas y breve texto, un humor inteligente  se desprende como fogonazo. Cabe destacar aquellas que promueven la lectura como algo subversivo (por ejemplo, dos se susurran en una discoteca  "¿Quieres venir a leer en la cama conmigo?”), o aquellas que denuncian la esclavitud de los móviles, como la viñeta  donde una mujer suspira frente a un amanecer paradisíaco: “Y yo sin batería”. O aquellas donde se subraya la monotonía insulsa de ciertos matrimonios: "Yo no leí Madame Bovary para esto" le lanza una mujer a su marido mientras se hallan viendo la televisión. Especialmente necesaria resulta la denuncia del amor romántico y la dificultad de la superación de ciertas experiencias. (“Me duele el exnovio”, confiesa una mujer al médico, o “Vete a la mierda, pero llama para decirme que has llegado bien.” dice otra.) Flavita nos hace reír pero va mucho más allá: indica el camino de la vida auténtica a la vez que lleva al absurdo ciertas formas de construcción de la identidad contemporánea y de la comunicación; en definitiva, nos plantea la futilidad insoslayable de la sociedad en la que vivimos donde la adicción a la tecnología y las redes parece suplir al vacío de la pareja y la comunicación auténtica.
Libros para disfrutar sin límites y hasta para compartir en familia.   

        



ARCHIVOS ESTELARES. Flavita Banana. Astiberri. 2017
WÁLUK. LA GRAN TRAVESÍA. Ana Miralles – Emilio Ruiz. Astiberri 2017. 64 

jueves, 9 de noviembre de 2017

Teoría y alucinación de Murcia



A Murcia se va por ir.
Al peligro se va por ir
Seguir la huella incendiada en la noche

hay que andar hasta que los pasos no dan más

hay que invocar el peligro en lo oscuro
concitar toda la fiereza subversiva del arte vivo
andar tan rápido que lo que exista se disuelva en un cóctel único

no sé qué esperaba encontrarme más allá de la noche y el vacío
casi me doy de bruces con leones y apariciones
la virgen de los peligros
el peligro de las banderas de España

casi me transformo en estudiante de erasmus
la eternidad en cada trago de vino
pero mi tiempo no es eterno, es el tiempo al acecho,
siempre a un segundo del final o la emboscada.




A la noche se va por ir
y a veces crees que es un laberinto
y quieres interrogar a los signos entre sombras
ver qué tenía que decir
como ir a los bosques pensando
que algo pudiera estar aguardando
tesoro en el centro del abismo

A la noche de Murcia se va porque hay que ir
te acaba devolviendo el espejo cóncavo del día
la verdad única e irreductible más allá de todo
que el arte está más allá de sí mismo
está en tus hijas que desbrozan de arte las aceras
o que VM es también, más allá de sí mismo,
la flecha que señala el deseo mismo del arte


y todo lo demás, pamplinas.



viernes, 29 de septiembre de 2017

En el vértigo del 1O



Llegados a este punto necesito decir lo que pienso guste o no, y que mi silencio no pueda leerse como cómplice de posturas ajenas a la mía.
A ver si puedo resumirlo. Mi España no es la de la cerrazón de Rajoy ni la de jaleamiento a los Guardias Civiles; pero mi Catalunya tampoco es la del relato en que Puigdemont y los mossos son erigidos en héroes. Parece que alguien ha estado interesado en que se creen bandos, en polarizar posturas, que se retroalimentan una a la otra, e invisibilizar la escala de grises. No creo que las opciones políticas respondan solo a ideas racionales. También apelan al corazón, a una identificación que apenas podemos describir, que apenas sabemos a qué responde y que no podemos intercambiar fácilmente, ni convencer de ello a nadie ni dejarnos convencer de ello. Al menos en cuanto a mí se refiere, mi identidad es múltiple. Y responde a parámetros culturales, paisajísiticos, emotivos. Mi España es la del Quijote, la del Lazarillo. La de Javier Marías. La de Javier Krahe. La de Martirio. La de Aute. La de Almudena Grandes. La de Carmen Martín Gaite. La del Museo del Prado, la del río Ebro y el Duero. La de mi familia aragonesa y madrileña. Todo eso forma parte de mí. Como forman parte también Dalí y Cadaqués, Gabriel Ferrater, Palau i Fabre, Serrat, Maria del Mar Bonet, Albert Pla, Mercè Rodoreda o el Tricicle. El Segre. El Montseny. La Costa Brava. El CCCB, el Macba. El Museo de Figueras. Y todo el abanico de mi familia catalana. No puedo estar alegre pues ante la posibilidad de desprenderme de una parte de mi identidad. Lo que quisiera es agregar identidades, no desgajarme de ellas. Ser un poco francesa, algo irlandesa, por ejemplo. Pero dejar de ser, que queréis que os diga, no me ilusiona.
Puedo entender que a algunos sí que os ilusione distinguiros de España. Si os sentís decepcionados por el trato del gobierno central, o bien no podéis identificaros con sus tierras o su cultura y os resulta una losa para emprender otro camino. Que hayáis focalizado en esa idea las ilusiones de construir algo nuevo, más allá de la crisis y la corrupción, diferente en todos los sentidos. Además estos días la política española (si se le puede llamar así ) ha sido tan sumamente represiva hasta lo macarrónico que precisamente no incita a seguir a su lado. A priori parece tan fácil, ¿verdad? Si el pueblo pide referéndum, ¿por qué no pactar un referéndum y acordar las condiciones para que esté bien hecho y que mande la mayoría y se decida lo más conveniente? Personalmente me convencería más que no solo fuera una cuestión catalana, sino que todo sirviera para remover el inmovilismo español y romper la baraja de la España de la Transición: que pudieran orquestarse diversas repúblicas confederadas entre sí. Pero el centralismo ha ofrecido tan pocas salidas que solo ha hecho que avivar el fuego de la separación. Y si eso es así, habría que haber ofrecido la posibilidad de un referéndum de verdad, no de pa sucat amb oli. El referéndum ha sido tan reprimido que ha acabado estallando en este sucedáneo de referéndum. Una especie de conglomerado de ilusiones, un símbolo revolucionario para muchos y también una huida hacia adelante, pase lo que pase.
Pero después de todo, ahora siento que estamos en un callejón sin salida. Y temo que el conflicto se catapulte o bien se enquiste y se haga más grande, si no hay una auténtica voluntad de cohesión y entendimiento por parte de todos, los políticos y los ciudadanos. El referéndum está muy movilizado hacia el sí, es indudable, y resulta tan loable como incómodo para algunos que se dé por supuesta una sola dirección de pensamiento. Bien es cierto que en vez de diálogo por parte del gobierno central solo se ha ofrecido una retrógrada e incapaz mano dura. Cómo no voy a defender el derecho a opinar y no voy a admirar la energía combativa de la gente en la calle. Me enorgullece la valentía, el arrojo, el pacifismo del pueblo catalán del que formo parte. Pero el derecho a opinar también es válido para los que no estamos en la onda mainstream de esta hora complicada. Y por eso me atrevo a escribir estas líneas.
Compañeros, amigos, siento que estamos en una cuerda floja. Pero no tenemos que dejar vencernos por el miedo al otro ni buscar al enemigo entre nosotros. No sé si acudir o no a votar este domingo, por muchas razones. Pero lo que quisiera con más urgencia que la independencia es diálogo político auténtico. Dialogo humano. Respeto. Y poder creer de buena fe que pase lo que pase el futuro será mejor, que estará orquestado mejor, y no que cambiará de dueños pero que seguirá con las mismas desigualdades y atropellos.
Bon futur i bona democràcia a tots!

martes, 15 de agosto de 2017

Días de agosto


Cuando tienes niños pequeños, la vivencia del tiempo libre cambia radicalmente. Y no digamos si además tus vacaciones coinciden totalmente con las suyas: tendrás todo el verano para aclimatar tu piel con su piel; para desear huir y a la vez sentir el privilegio de quedarte todos los días. No lo neguemos: anhelarás que lleguen los días de vacaciones totales para viajar en familia, redescubrir el mundo, ampliar la valentía en el agua, la distancia caminada en las montañas, la atracción por los museos y ciudades nuevas. Y también para darte un descanso de vez en cuando de tu función de madre, claro. Pero hay unos días diferentes. Aquellos en los que la pareja trabaja y te quedas en casa de vacaciones con tus hijas. Unos días donde podrás vivir tu casa con ellas y explorar de nuevo con ellas los espacios y darles un sentido nuevo. Unos días donde los alrededores de casa serán de nuevo unos terrenos para explorar con ellas, como cuando acababan de nacer una y otra. Donde recordarás quiénes son realmente tus amigos, aquellos que desean pasar tiempo contigo, aquellos que te abren la puerta de sus cotidianidades no marcadas también. Unos días donde a ratos tus hijas te sacarán de quicio porque quieren jugar cuando tienes que hacer la comida, porque te hablan cuando quieres escribir estas líneas; estas mismas las escribo mientras una de ellas juega con sus muñecos e inventa historias en voz alta y la otra juega a dar vueltas alrededor de mi silla. Pero unos días también donde reaprendéis a acoplar un universo a otro. Donde mucha gente se ha ido, donde no hay colegios, y en el páramo cotidiano quedan pocas distracciones, pocos condicionantes, y no tienes otro remedio que convivir en un mismo instante y tratar de hacerlo de la mejor manera posible para poder ayudarles a ser felices a menudo, para dejarles en medio de su rabieta a veces, para también hacerles entender que tú tienes algunas necesidades también, como por ejemplo nadar tranquila de vez en cuando o leer o escribir estas líneas.

A veces recuerdo vagamente la tranquilidad del mes de agosto o del domingo cuando era más joven, esa laxitud que invitaba a leer y a pensar pero que se combinaba también con un tedio absoluto, siempre esperando que sucediera un día algo extraordinario.
Ahora no espero que suceda nada. Tan solo mantener la mente serena como un lago donde ellas puedan bañarse y al lado del cual puedan también disfrutar cogiendo piedras o lo que sea. La felicidad se vuelve algo tan sencillo como salir de casa y acertar en la dirección adecuada según el sol o la sombra o la temperatura; conseguir que sus humores y los tuyos confluyan en algo alegre, la mayor parte posible de veces, haciendo concesiones, trenzando acuerdos. Te encuentras reviviendo cosas, correteando como un perrito o mirando la forma de las nubes con toda la atención del mundo. O contemplando el mar y sonriendo por la manera como les gusta salpicar con el agua de las duchas. O mirando cómo pintan o cantan o juegan haciendo ciudades mientras aprovechas para rascar  diez minutos de lectura intensa al vuelo.
Hay veranos y veranos. Hay viajes inolvidables. Hay momentos especiales en familia, o con amigos. Pero los momentos importantes, los realmente importantes, creo que son precisamente estos, en los que nos levantamos las tres chicas, miramos por la ventana, hablamos, e intentamos, sin muchas pretensiones,  hacer de nuestras horas una vivencia agradable, a la manera de cada una de nosotras.

viernes, 7 de julio de 2017

San Fermín sin Fermina (1921-2017)


He tenido la suerte de tener una padrina hasta los 96 años. Y que conozca a mis hijas, no solo una vez, sino que las haya ido viendo mientras crecían. (Aquí en la foto es cuando conoció a la pequeña Emma, hace dos años.) Y que hasta sus 96 años haya mantenido la lucidez; la capacidad de reflexión sobre el mundo cambiante; el interés por nosotros y por todo lo que iba sucediendo y cuantas historias le explicábamos y le explicaban; la intensidad de sus recuerdos y reflexiones.
Nos dejó la pasada noche de San Juan, cansada ya de aguantar tantos dolores y molestias.
Hoy, día de San Fermín, a falta de poder felicitarla, quiero dedicarle esta entrada.

Gràcies per haver estat present durant tots aquests anys, padrina. Per estimar-nos. Per escoltar-nos. Per tenir tanta paciència amb les molèsties que anava portant la vida. Sempre recordaré les coses que ens deies, i com miraves a les nenes: "tens dos tresors" "quins angelets" i a mi mateixa, amb amor d'àvia ("per tu no passa el temps" "tot ho fas molt bé") i amb quin somriure melancònic ens deies adéu cada vegada, sense saber si seria la darrera. El llegat teu quedarà en nosaltres, i m'indicarà sempre com es pot ser dona i sensible i forta alhora. Fins sempre.

Aquí deixo dos petits escrits que vaig llegir per tu l'altre dia. I també el que diu l'Emma avui
I el que deia jo sobre la padrina... fa ja... 10 anys!:

POEMES PER A LA PADRINA (Corbins, 26 /06/ 2017)

Tan vella sóc, deies,
Tan vella, sí, i tan flexible
El teu cos s’anava quedant
Arraconat com una roca
Però la teva ment s’adaptava
Com un riu a tot el que
T’explicaven
Podies entendre qualsevol punt de vista
Qualsevol realitat.
No jutgeu, semblaves dir sempre.
Perdona’ls, que no saben el que fan,
Deies si parlaves d’algú
O que Déu ens perdoni,
Deies si parlaves de tu.
Abans això no era així,
T’havia sentit dir tantes vegades
Abans no hi havia tantes opcions
Ho hagués pogut fer millor
Sempre miraves al passat i al futur
Eres la millor comentarista de tu mateixa
La teva més escrupulosa crítica
Tan estrictament et jutjaves
Com amorosa eres per als altres.
Serà lo que més convingo,
Acabaves dient, davant els misteris.
Aquesta era, sens dubte,
La teva millor frase.

II.

Te vas
Pero estás en los árboles
Su movimiento mínimo casi imperceptible
Su atención serena
Te vas
Pero estás en el mar
En Alicia y Emma
En cómo arquean con suavidad los labios
En cómo habitan el espacio
Y le dan vida
Te vas pero estás en mí
Imborrable
Aparecerás en mis días
En mis noches
Tus ojos redondos seguirán devolviéndome la infancia
La fe en mis gestos
La benevolencia hacia el otro
Tu palabra y tu piel clara
Seguirán alcanzándome un tiempo remoto
Un tiempo memorable
Y siempre presente
Tus orígenes en Corbins
Los estragos de la guerra
Aquellos años de crianza
El padrí y su eterna templanza
Los veranos salados en Salou
Aquellas navidades arropadas
En Lleida
El lento combate diario
Con los males del cuerpo y del
Pensamiento
Pero sobre todo en mí guardaré
Siempre
Aquel tiempo detenido
En dos butacas vueltas una
Sobre otra
Mi mano en la tuya
El calor de la vida
Aquel amor que se sabía
Al filo de lo que termina
De lo que no durará siempre
Y
Por eso mismo
Permanece.